Agradecimientos

A mi familia y en especial a mis abuelos, quienes me criaron y sin que yo fuese consciente de ello me inculcaron, a una edad muy temprana, los principios de una ética humanista y profunda que para mí constituye la base del auténtico yoga A mis tías, por todo su amor y apoyo todos estos años, por tener las puertas de sus casas siempre abiertas para mí y por presenciar con estoica paciencia mis regresos del extranjero y mis peripecias y anécdotas menos “divertidas” A mi padre, quien me transmitió su pasión por el mar y por viajar, así como su gran capacidad intelectual y quien me enseñó a orar a una edad muy temprana. A mi primer y muy querido profesor de yoga Juan Ortiz, quien me introdujo en la belleza del sendero yóguico. A ti te debo este modo de vida que como bien dices, más que una profesión es una pasión. Desearía de todo corazón poder dejar en la vida de otras personas una impronta tan hermosa como la que tú dejaste en la mía.
A mi madrina Maribel, un ejemplo de mujer sabia, amorosa y maternal, aun sin haber sido madre. Gracias por tus sabios y atinados consejos y por tu apoyo todos estos años. A mi madre espiritual, Milagros, quien me enseñó a meditar y fue la artífice de mi interés en el campo de la nutrición  y la psicología transpersonal. Gracias por todo lo enseñado. Mi concepción holística de la vida te la debo a ti. A mis amigos, repartidos por la geografía nacional e internacional. Mil gracias por tener vuestros corazones y vuestras casas siempre abiertos para mí y por animarme a continuar en momentos en que estaba a punto de abandonar A mis profesores y a todas las personas especiales con las que me he encontrado en mi camino y han desempeñado un papel clave en mi desarrollo vital de uno u otro modo. A todos los que confiáis en mí y compartís vuestra práctica de yoga conmigo. Todos somos a la vez maestros y alumnos en este hermoso sendero de la vida. Es una bendición para mí compartir la práctica de yoga con vosotros Y por último, y muy importante para mí, a mi maestro espiritual. Su ejemplo, sus valores y su guía son el motor de mi vida y de este proyecto que ya se gestó en mi infancia y está dedicado en su honor. Que todos podamos realizarnos y celebrar la vida.
Maranatha. Om shanti